
Serie: Desahucios, lanzamientos e ignorados ocupantes. Parte 1
Una práctica que vemos con frecuencia en arrendamientos de vivienda es la del inquilino que deja de pagar la renta y comienza a subarrendar habitaciones del inmueble sin autorización para ello.
Se podría decir que estos casos responden a un patrón recurrente: alquilan la vivienda, dejan de pagar el alquiler, subarriendan habitaciones y posteriormente alegan vulnerabilidad dentro del procedimiento de desahucio.
La existencia de personas que son desconocidas en la vivienda puede generar un problema importante cuando llega el momento definitivo del lanzamiento, es decir, cuando el órgano judicial se persona en el inmueble y procede a su desalojo.
Y os preguntaréis… ¿por qué?
Pues porque en muchas ocasiones el verdadero problema del desahucio ya no está en conseguir la sentencia, sino en ejecutar el lanzamiento sin incidencias.
Por eso es muy importante anticiparse este problema ya desde la propia demanda. Pero ojo con esto.
No se trata de demandar indiscriminadamente a cualquiera que esté dentro de la vivienda, primero porque se desconoce quiénes son esas personas y, segundo, porque si esto se plantea incorrectamente, puede haber un problema procesal importante.
La clave está en diferenciar muy bien:
contra quién se dirige la acción de desahucio…y frente a quién quieres que despliegue efectos el lanzamiento.
Pero esto te lo explico en la Parte 2.



